23/10/2021
  • 23/10/2021

Recoger lava

By on 02/10/2021 0 124 Views

Los dramas son, por definición, un motivo de enriquecimiento.


-Eso me dijo mi abuelo.


Cuenta el publicista Risto Mejide.


-Cuando la gente llora, hay gente que vende pañuelos, ¿tú de cuál prefieres ser?


Con menos tacto y con cargo público, del que cobra para callarse estas cosas, la ministra Reyes Maroto ha hablado de las posibilidades turísticas de la erupción en La Palma que, a día de hoy, ha destruido más de 1.000 viviendas y sobre la que no se tiene un dato concreto sobre cuándo podría concluir. En menos de dos años, aquellas sociedades intocables han pasado por una pandemia y, entre otras cosas, por un volcán que las devuelve a la tierra.


Más allá del karma y suplicios de libro de autoayuda, es necesaria la reflexión sobre la vulnerabilidad o el dónde estamos. El conocimiento, como la ley, acaba creándose por defecto porque avanzamos a medida que van avanzando nuestras necesidades. Así pasa con los terremotos en Japón.


A base de mucho sufrir los movimientos sísmicos, las construcciones han ido adaptándose a ellas. En cada edificio, no existe sólo un análisis de eficiencia sino también qué pasaría en el peor de los momentos posibles.


Aquí, en España, también somos de momentos muy malos.
Me cuenta Juan, que uno de su cuadrilla se encontraba hace años muy concentrado en una partida de dominó en Torrelodones.


-A la puerta se acercó su mujer y empezó a decirle, a voces, todo lo que tenía que hacer aquella tarde. Que si recoger un encargo en la carnicería, que si llevarla a la peluquería…¡no paraba!


Emilio siguió mirando aquellas fichas con las que compartía, mesa y cubata mediante, rato con sus amigos.


-Eso la molestaba cada vez más y elevó el tono de una manera grosera sin parar de dar órdenes que, rápido, se convirtieron en reproches del tipo, «es que siempre te tengo que estar rogando para que hagas estas cosas», «parece mentira»…


De repente, ella perdió los nervios y no dudó en gritar, como cuando se grita de verdad, en medio de aquel garito.


-¡Emilio! ¡Encima no me haces caso!


Él, reaccionó. Giró la cabeza, se subió las gafas medio caídas de la nariz y dijo, muy templado:


-Perdón. Pensé que eras un pájaro.


En un tuit que ha sido atribuido falsamente a la actriz Anabel Alonso, se hace un llamamiento a la izquierda a acudir a La Palma a recoger lava como ya se hizo con el chapapote «cuando todo termine». Defendida la inocencia de la tuitera, el escrito reafirma la capacidad de intoxicación por todos lados de las señoras en las que se han convertido las redes sociales para este tipo de asuntos.


Porque es de estúpidos el pensar que lo que lanza el volcán puede recogerse pero de estúpidos aburridos el intentar crear bulos en ese sentido sin más fin que el de vender pañuelos de manera cutre, ni siquiera ganando dinero, sino seguidores cuya amistad, ay, se llaman ceros y unos.


Y, ¿cómo se crea eso? A través de la llamada posverdad, la madre putativa de las fake news que tanto nos asolan. ¿Hubiera extrañado que Alonso hubiera escrito ese tuit? No. ¿Hay que bufonizar a los bufones por el hecho de que nos lo parezcan? Tampoco. Estos ‘ad hominem’ son el ejemplo de cómo se ha simplificado la comunicación.


Luchar contra una realidad como la pandemia solo ha sido posible con soluciones como vacunas, es decir, a posteriori. La Palma se recuperará de la tragedia con los planes que se lleven a cabo. Pero, ¿quién nos libra de la inmediatez de lo cretino? Porque, ¡hay que joderse con tanto pájaro!

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