15/05/2021
  • 15/05/2021
El Valle de los Caídos, a la palestra en plena precampaña

Moleskine electoral. Día 2. El carro con ruedas de las exhumaciones

By on 12/04/2021 0 91 Views

La Junta Electoral, un órgano de diversos caracteres según la proximidad, está formado por señores serios y muy listos de aquellos que más regañar, riñen. A Isabel Díaz Ayuso la han reñido porque no puede decir en sus actos cosas de mitin y viceversa, como si los actos de los presidentes regionales consistentes en ser reporteros de España Directo que van a probar gazpachos no fuera una campaña electoral permanente.


El mismo día en que Gabilondo presentaba el lema de su campaña electoral que pasará tan desapercibido como él, el guante tendido del sanchismo, con la maquinara agitadora de cuneta made in Iván Redondo, sacaba al tapete la solicitud de exhumaciones en el Valle de los Caídos. Y a los reñidores, no hay quien les riña.


Son en concreto más de 60 familias las que han reclamado estas pruebas de ADN y más de 200 las que han dicho que de allí no se toque nada. Triste destino para las mayorías cuando uno se enfrenta a Pedro Sánchez. Pero más allá de la dotación económica aprobada tras el Consejo de Ministros, la solicitud de Patrimonio Nacional y el más que probable informe favorable del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, la importancia reside en el cuándo y no en el qué.


Algo que acaba por señalar más a quien lo reclama que lo reclamado. Puede considerarse oportuno o no remover las heridas del pasado o considerar que estas han de ser cerradas. Pero el uso partidista y electoralista de los restos mortales de cientos de españoles pone de manifiesto la degradación máxima del uso de la gestión pública, maquillada de escándalo permanente, del gobierno de Lego separata del PSOE y Podemos.


Han sacado su carro con ruedas del fascismo, con tintes de revancha, como en aquel viaje de Homer Simpson a Nueva York cuando era constantemente perseguido por un vendedor ambulante de perritos calientes. Nada en el partido socialista es fruto del destino sino de una maquinaria demoledora, que supera con creces las líneas rojas de la moral, con tal de conseguir sus objetivos.


La pérdida de la razón, motivada bien es cierto por el tono guerracivilista del ya conocido ‘Comunismo o libertad’, ha librado de toda prudencia en el uso de las armas. Agotados los argumentos y sin programas electorales, el socialismo ha tirado de modificar a Loquillo con el ‘Soso, serio y formal’. Y uno, muy del ‘Loco’, cree que más bien nunca vinieron aquí para hacer amigos.

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