28/11/2023
  • 28/11/2023
Mi vida en un bar

Mi vida en un bar

By on 09/10/2020 0 889 Views

Sí, han pasado ya siete meses y parece una eternidad. ¿Dónde queda aquel 14 de marzo, cuando petrificada delante de mi televisor escuchaba al que manda diciendo que no podía salir de casa en 15 días?

Pues sí, dos meses y medio después salí de mi casa para entrar de lleno en esta telenovela que nos está tocando vivir. No recuerdo haber hecho el casting de este culebrón, debí hacerlo alguno de esos días robados durante los meses de marzo y abril, cuando mis días eran como los de la marmota: dormir mucho, comer mucho, ejercicio escaso, leer poco, tele mucha, sexo no, teletrabajar nada, aplaudir mucho, dormir más y comer muchísimo más. Ah, se me olvidaba, beber sí.

No es que me haya vuelto una alcohólica, los que me conocéis sabéis que yo no bebo, quizá por eso tomarme dos cervecitas o un par de copas de vino, para mí ya es un exceso.

Alfonso X que era muy sabio, estaba enfermo y su médico le recomendó tomar un vaso de vino acompañado de una pequeña cantidad de comida. Al ver que se había curado, proclamo una ley en la que obligaba a los taberneros a ofrecer algo de comer junto con la bebida. Así nacieron las tapas y con ello el acto de reunirse en las tabernas.

Tabernas ¡cómo os echo de menos! Lo que nos gusta un bar en este país. Tengo que reconocer que mi vida siempre ha estado ligada a un bar. Vivir en el segundo país después de Chipre con más bares del mundo, no ayuda, y por eso mi entrada del blog de este mes se lo dedico a ellos, a todos los bares y restaurantes ligados a mi vida, que han sido muchos y no se merecen que el guionista de este culebrón les haya nombrado el antihéroe de la pandemia.

Porque la banda sonora de mi vida transcurre en un bar. Es imposible recordar una anécdota de mi vida que no se haya desarrollado en uno de ellos. En mi caso siempre como punto de encuentro, largas conversaciones con amigos y miles de brindis por los mejores deseos. Cuántas risas y canciones me he dejado en esas paredes; cuánto amor entre patatas y aceitunas, esas cenas románticas, comidas familiares, menús del día, partidos de fútbol…pero también cuantos llantos de emoción, tristeza o despedida. Y cuantos silencios.

Y ahora este sector tan necesario en nuestra vida de sol, calor, calle, noche y abrazos se ve golpeado por esta pandemia, siendo la hostelería el gremio que más va cesar profesionalmente, dejando a miles de familias en la calle. Ahora El Bar Pepe, Casa Paco y La Esquinita entre otros tantos necesitan nuestra ayuda más que nunca, no podemos abandonarlos.

Yo me niego a que eso suceda. Señores que mandan, dialoguen con el sector, lleguen acuerdos, concedan ayudas, no dejen morir a esta parte de nuestra cultura, tradición gastronómica y vinícola que nos ha abierto tantas puertas en el mundo y que no podemos dejar morir.

Porque yo soy de barra, de chapa fría, de vermú, cañas y tapas, de buen bebercio y comercio cómo diría mi amiga Bárbara. Y por favor «Sam, vuelve a tocarla otra vez»… aunque sea con mascarilla.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Leer
Privacidad