29/07/2021
  • 29/07/2021
Faro de Finisterre rodeado de Nubes

Las tinieblas del acantilado del Faro de Finisterre

By on 01/09/2020 0 598 Views

Un emplazamiento único que ha estado ligado, desde hace siglos, a la leyenda y al misterio que desprendía como puerta al fin del mundo.

Nace agosto. El termómetro se empeña en marcar unos agradables 19 grados junto al Faro de Finisterre que se contrarrestan con la obligatoriedad de llevar mascarilla y la sensación de encierro que ello conlleva. A pesar de todo, se escucha la voz de una mujer quejándose del calor que hace en lo más alto del cabo. El lugar ha sido temido desde hace siglos por unos – como símbolo del fin del mundo -y venerado por otros – por la simbología cristiana que conlleva -. “A partir de aquí no existía la tierra, había animales gigantescos que devoraban a los que se atrevían a navegar por las aguas”, le cuenta un padre a su hija de apenas siete años ante la sorpresa de esta. Ahora, en vez de monstruos, cientos de personas escondidas detrás de barbijos de Lacoste, lunares o quirúrgicos.

Delfín del Faro de Finisterre
El lugar se encuentra a 138 metros sobre el nivel del mar. [Tony Da-Cunha]

Un espacio de calma

Fisterra mantiene la calma del lugar. Sirve como salvavidas a los navegantes que corren peligro en las noches de tormenta a la vez que ofrece una señal de reposo a los peregrinos como final (otro) del Camino de Santiago. Desde su construcción, hace casi 200 años, continúa vigilando silenciosamente a todo el que se acerca a su campo de visión.

“Durante miles de años se pensó que cada noche el sol se apagaba en sus aguas.”, cuentan desde el consistorio finisterrano. Ese era el momento en el que aparecían los monstruos. Ahora sirve como emblema de un pueblo que no llega a los 5.000 habitantes. Un pequeño hotel de lujo en el edificio del Semáforo, una de las tres construcciones presentes en el cabo junto al propio Faro y la Sirena, sirve como muestra del lujo en contraposición a la austeridad de los caminantes que alcanzan este simbólico final. La Sirena emite dos señales estridentes cada minuto con un alcance de 46 kilómetros en los días que la niebla no permite vislumbrar a los barcos la luz de la torre. Es la utilidad del total.

Medio millar de barcos bajo sus aguas

A lo largo del día, son cientos los turistas que saltan desde algunas piedras del acantilado. Juegan con sus límites y se acercan lo máximo posible al mar o, al menos, todo lo posible para luego volver a subir. Contrasta encontrarse una imagen tan desenfadada en las mismas rocas que desde 1345, han mandado a lo más profundo a 633 embarcaciones. Hubo incluso unos piratas llamados Raqueiros que se aprovechaban de la niebla que suele inundar la Costa da Morte para confundir a los barcos y hacerles embarrancar. Después, por supuesto, se hacían con el preciado botín.

“Durante miles de años se pensó que cada noche el sol se apagaba en sus aguas.”

Pero las preocupaciones de quienes hoy se encuentran visitando el Faro son muy distintas. Gontxu está intranquilo porque quiere hacerse un selfie al lado de una piedra sin tapar el mar, para que se vea un hipotético delfín o ballena que no tiene pinta de querer aparecer. Esto último ha sido sugerencia de Juan, otro de los que forma parte del grupo de jóvenes con cuerpo esculpido en el gimnasio y cerebro educado en Telecinco. Todavía no han caído en que la foto la puede lanzar otro de los seis que no está posando junto a la roca y los delfines invisibles.

Si no puedes ver la imagen en 360º pulsa aquí.

Influencers y tronistas sin delfines

Cerca de los aspirantes a tronistas se encuentran con un dilema parecido un grupo de YouTubers deportistas. Están buscando el mejor encuadre para sus fotos sin renunciar a aparecer los tres. También ha de aparecer la cruz que simboliza el final del camino de Santiago y el Faro. Todo esto sin que se cuele ningún turista en el fondo. Difícil tarea, aunque nadie se atreve a decirlos que no lo van a conseguir.

Paco no está tan relajado. Quiere que este trámite acabe cuanto antes para poder descansar del viaje en coche y despegarse unas horas, con suerte, de sus hijos. Indignado, masculla que “si toda la vida se ha llamado Finisterre no se por qué ahora lo llaman Fisterra”, ante la indiferencia de su familia por el ataque de ira del patriarca.

Faro de Finisterre
Originariamente el faro funcionaba con una lámpara de aceite. [Tony Da-Cunha]

Un faro, muchos amores

Historias banales como la de Paco y Gontxu se juntan con otras de más calado para sus protagonistas que las confiesan bajo la atenta mirada desprejuiciada del entorno. Los problemas financieros de unos madrileños que hacen malabares para vivir en la capital, se mezclan con los secretos que se confiesa una pareja sentada en una roca. Ella con rizos cortos; él luce con orgullo su tupé canoso. Su expresión de nostalgia señala que probablemente estén rememorando otros momentos mejores. Dados de la mano, miran hacia el fin del mundo aparentemente resignados por la cruda realidad. Se levantan energéticamente y emprenden el camino de vuelta. “¡Nos queda mucho por delante!” parecen querer decir al mundo. Los animales gigantes ocultos en el mar no les van a devorar. Ni siquiera, a decirles su verdad.

Concha de amor en Finisterre
Las leyendas invaden este rincón gallego, las historias de amor también. [Tony Da-Cunha]

Suena ‘Hallelujah’. El tema de Leonard Cohen, popularizado con la versión de Jeff Buckley a mediados de los 90, acompaña al atardecer. El sol va cayendo, los turistas van desapareciendo poco a poco y el Faro de Finisterre se prepara para arrancar su jornada. Cumplirá una noche más la misma función que lleva realizando desde hace casi dos siglos: proteger y hacer de guía. “Necesito un té negro, volvamos al hotel”, se oye decir a un veinteañero con cara de cansado. Le hacemos caso y nosotros también emprendemos el camino de vuelta a casa dejando atrás acantilados, historias y acantilados con historia.

Si no puedes ver la imagen en 360º pulsa aquí.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Leer
Privacidad