04/03/2021
  • 04/03/2021
Ilustración del Valle de los Caídos, afectado por la Ley de Memoria Democrática

Los silentes cómplices de la Ley de Memoria Democrática

By on 20/09/2020 0 495 Views

Se me echaron un poco encima los socialdemócratas del PP de San Lorenzo de El Escorial cuando el 12 de octubre del año pasado me referí a uno de su lista como chapero y cobarde. Centrémonos en lo de la cobardía.

La nueva Ley de Memoria Democrática es del Partido Popular. Vale, la presenta la PSOE y Podemos, pero son los lodos de aquellos polvos llamados Ley de Memoria Histórica. Se hace complejo explicar esto sin que nadie le llame a uno fascista pero ya es igual porque prefiero ser considerado fascista a prudente.

Hacerse dueño de los discursos no es fácil y en eso hay que reconocerle un éxito a Pablo Iglesias. Es más, el mayor de todos porque ha inmiscuido en ello al lenguaje. Todo lo que no es correcto, gramatical o posicionalmente, es enemigo. O ellos o nosotros, que somos el bien, piensan. Y así es. Algo que respeto porque es morir, vivir, matar o imponer sus ideas. En fin, tenerlas.

El bien a la ultraizquierda se lo ha otorgado la derecha dogmática. Una derecha conservadora que no ha sido capaz de decir “oiga, que el rollo marica, no” porque no nos da la gana, porque no está entre nuestras convicciones. ‘El rollo marica’ dista mucho de la libertad personal que son los sacrosantos cojones para que cada uno haga lo que salga de sus mismísimos en su cama, sin tener que vaticinarlo a los cuatro vientos.

Y si a un católico le jode pues se jode él y el trucha en cuestión, y se debate, y se posiciona el gachí. Pero no es concebible entregar la opinión y la bonhomía a lo que la izquierda bolchevique pretenda. No se es más gay por ser de izquierdas ni menos por ir a misa. La cuestión es defender la posición política, no la de la sexualidad -ni el veganismo, ni el querer que no se quemen árboles, ni, ni…-, como fin del debate.

Con el Valle de los Caídos pasa lo mismo. El PP, que desciende de AP, de Fraga, ministro franquista, se giña cada vez que se lo dicen, como si los padres izquierdiles de la sacrosanta transición de los cojones publicada en forma de Constitución, fueran demócratas ejemplares.

En medio de todo este disparate, la vicepresidenta #CarmenCalvo que, incluso, no ha descartado el derribar la cruz, se impone el silencio. Los tuiteros que opinan de todo lo que hace Sánchez -si se va de vacaciones, si no atiende a Ayuso (¡ay, a la que sus parejas acusan de aprovecharse de las víctimas del terrorismo!), si no les gusta su camisa, si le hacen más caso en X teles- se callan como puertas si les toca en su pueblo.

Para el Partido Popular de Carlota López, de Isabel Díaz Ayuso, de Pablo Casado, el Valle de los Caídos es una cuestión de mala imagen. Como el par que impera no conoce el valor monumental del entorno, si se cierra -o se dinamita-, un problema menos. De hecho, lo reconocen como algo deficitario, como todo lo que tenga que ver con la cultura de la que los dos segundos carecen. Pero mandan sobre la primera, a la que le sobra.

En el Pleno de San Lorenzo de El Escorial se ha propuesto numerosas veces la implantación de una oficina turística en ese espacio. Una quimera. La valentía de los responsables de Turismo de Madrid es menos cero: tienen muchos años por delante en los que llenar una nevera. Quizá, la última vez que recorrieron el entorno fue, pongamos, con un concejal de un pequeño pueblo de Valencia escuchando a Alaska.

Y es que la defensa al entorno de Pedro Muguruza y Diego Méndez o Juan de Ávalos es lo de menos. Ni zorra tienen de quiénes son y ni mierda que les importa. Callaron cuando mi admirado Padre Santiago Cantera fue acosado por La Sexta al ser invitado a una conferencia que nada tenía que ver con Franco. Callaron mientras tanto. Y callan ahora. Cobardes, les dirán, “sois unos cobardes”. Lo otro es indiscutible.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Leer
Privacidad