16/06/2021
  • 16/06/2021
Destino, Madrid.

Carta del Director: Isa y el efecto mariposa

By on 05/05/2021 0 142 Views

El aleteo de Ciudadanos en Murcia ha acabado con Pablo Iglesias. No es que Ciudadanos haya acabado con Pablo Iglesias sino que ha sido Isabel Díaz Ayuso quien ha acabado con Pablo. Pero -también- Isabel Díaz Ayuso ha acabado con Ciudadanos que, en Murcia, tampoco fue capaz de ganar a su homólogo.


Esta “parte contratante de la primera parte” es el resultado final de lo que, dicen, ha de leerse en clave nacional. No debería el Partido Popular hacerlo si tiene cierto aprecio a la gestión en condiciones. Del mismo modo que Almeida venció como alcalde de España, Ayuso ha hecho lo propio con la región de España. Es Pablo Casado, el líder nacional, quien no lo consiguió. Ni lo conseguirá.


Las pastillas que quitan la resaca a base de hostias empiezan a llegar a Génova. El cuento de que fue el diputado avileño el que colocó a los dos barones huele a cerrado. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha conseguido una cuádruple victoria: sumar más diputados que toda la izquierda junta, echar a Iglesias, no depender de VOX y poner en cuarentena a Casado y al que escupe aceitunas.


Acabada la euforia, a la derecha patria solo le cabe reflexionar si los votos de Madrid serían extrapolables a la nación. Y no. Muchos de ellos, de hecho, recaerán del lado de Abascal si siguen subyugando libertades como la de Cayetana Álvarez de Toledo. Porque no es consecuente enarbolar el palabro y gularizar a todo aquel que presente en público una línea discrepante.


El debate de las ideas dentro de los partidos está de moda. Es una buena noticia para partidos servilistas que se han posicionado por la dualidad desde que la democracia es democracia. Errejón es el ejemplo en el lado de la izquierda. La tostada comida a Podemos no es algo puntual sino un proyecto a largo plazo.


Y es que no andan los partidos -unos y otros- como para perder cerebros. Iglesias ganó Vistalegre y perdió todo lo demás, si hablamos de política. Porque es graciosa la celebración de su marcha del púlpito sociológico: volverá en forma de programa de Roures, sin acordarse de las ‘puertas giratorias’, haciendo ‘manolas’ a quien fue su verdadero cañón como hombre-bala que es.


Ayuso es admirable porque conoce sus carencias. Más admirable, si cabe, porque sabe rodearse de quienes las suplen. Es una líder sin tesituras. Nada exitoso puede conseguirse desde el absoluto personalismo porque el conjunto no tiene valor si no tienen valor cada una de sus partes.


En su entorno ha contado con un estratega al que han ridiculizado los ridículos hasta la hipérbole: Miguel Ángel Rodríguez. Por ello la tratan de ‘trumpista’ -o ‘trumpiana’, según la progresía-, de fascista, de todo lo que sea menester. Que se la coman con patatas porque los votos han decidido que sea su presidenta. El aleteo murciano. De aquellos vientos, estas mariposas.

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